miércoles, 6 de julio de 2011

Comunicado a las ancianas y/o a sus perfumes.

Ancianas de todo el mundo, odio el olor del perfume que usan la mayoría de ustedes. Es una mezcla de baúl antiguo, polvo, jabones y lociones varias. Es repulsivo e inmediatamente me evoca a la muerte. Lo peor del caso es que comienzo a sentirme mal emocional y físicamente cada vez que huelo esa fragancia tan particular, tan única, tan mórbida. Lo retorcido y macabro del tema en este caso es completamente condenable y lo sé, parezco ser bastante prosaico al decirlo, pero no espero más que dejar en estas líneas uno de mis más sinceros pensamientos. Espero que me puedan comprender.

No quiero dejar de lado una particularidad sobre el tema en cuestión y es cuan perduradero resulta este hedor en tu ropa, en tu auto, en tu silla o en tu memoria al tener contacto con alguna anciana portadora de tal hediondez. No queda más que expresarse mentalmente con un fuerte y tajante “¡Fo!”, expresión que de por si resulta reconfortante a la hora de defenderse de aquellos átomos de olor tan potentes, resulta incluso exorcizante pero sólo mentalmente, la hediondez quedará y persistirá por algunas horas.

Cabe destacar, ya casi para despedirme, cuánto daño hace a mi cuerpo esta situaciòn, mareos, náuseas, y dolores de cabeza bastante duraderos. Pero más grave es el daño psicológico que hasta ahora parece ser irreparable.

Fe de errata, no he dormido en casi 24 horas.