miércoles, 6 de julio de 2011

Comunicado a las ancianas y/o a sus perfumes.

Ancianas de todo el mundo, odio el olor del perfume que usan la mayoría de ustedes. Es una mezcla de baúl antiguo, polvo, jabones y lociones varias. Es repulsivo e inmediatamente me evoca a la muerte. Lo peor del caso es que comienzo a sentirme mal emocional y físicamente cada vez que huelo esa fragancia tan particular, tan única, tan mórbida. Lo retorcido y macabro del tema en este caso es completamente condenable y lo sé, parezco ser bastante prosaico al decirlo, pero no espero más que dejar en estas líneas uno de mis más sinceros pensamientos. Espero que me puedan comprender.

No quiero dejar de lado una particularidad sobre el tema en cuestión y es cuan perduradero resulta este hedor en tu ropa, en tu auto, en tu silla o en tu memoria al tener contacto con alguna anciana portadora de tal hediondez. No queda más que expresarse mentalmente con un fuerte y tajante “¡Fo!”, expresión que de por si resulta reconfortante a la hora de defenderse de aquellos átomos de olor tan potentes, resulta incluso exorcizante pero sólo mentalmente, la hediondez quedará y persistirá por algunas horas.

Cabe destacar, ya casi para despedirme, cuánto daño hace a mi cuerpo esta situaciòn, mareos, náuseas, y dolores de cabeza bastante duraderos. Pero más grave es el daño psicológico que hasta ahora parece ser irreparable.

Fe de errata, no he dormido en casi 24 horas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Comunicado a las moscas

Moscas de todo el mundo,

El siguiente comunicado es para expresarles mi más profundo odio y repugnancia hacia su especie. Lo creo necesario, dado que mis insultos verbales cada vez que se me acercan no aplacan mi ira. Pensarán que existen insectos más molestos que ustedes como el vulgarmente llamado “mosquito” (cuya picadura me produce terribles urticarias) o los Chipos (quienes me causan un puro y sincero terror), pero ninguno da tanto asco como tú, mosca, asquerosa y sucia mosca.

Te alimentas de estiércol, coprófaga criatura y luego pretendes y osas pararte en mis alimentos, sin importarte que yo esté frente al plato. Me haces gritar de impotencia y hacer bruscos movimientos con la boca llena, lo cual dificulta e interrumpe mi digestión.

No conforme con esto, te he visto a ti, patética mosca, asechar y perseguir a todos mis amigos cuando accidentalmente se abren heridas en su cuerpo. Intentas probar “con delicia” (como alguna vez escribió Andrés Eloy Blanco) aquellas zonas abiertas. Estas lista para comer y rozas tus patas delanteras como pensando “¡Qué banquete!” y si tienes la oportunidad aprovechas para cosechar en su cuerpo miles de huevos, de donde saldrán larvas, o gusanos, y mis amigos perderían su extremidad si lo logras.

¿¡GUSANOS!?, por Dios mosca, el insecto más asqueroso después de ti es el gusano, pero claro, es capaz de salir de tus huevos, ¿cómo demonios puedes hacer eso?, luego ese gusano se convierte en tí, no dejas de impresionarme, me dejas nauseabundo.

De hecho, “mosca” no es una palabra suficientemente repugnante para ti, porque no hay palabras ni adjetivos capaces de definir lo que eres, lo que son, moscas.

Dicen que mosca es sinónimo de estar alerta, prevenido, porque tú no pierdes oportunidad alguna para posarte en cuanto pitillo, vaso, taza, plato, herida, excremento, vaca, caballo o difunto a deleitarte, no sé cómo puede seducirte la mierda, pero ahí estás tú, todo te gusta, todo lo quieres probar. Pero a donde iba, no eres inteligente, ni estas alerta, eres simple, vacía, estúpida, te acercas a las luces que te matan, ves que otras cochinas moscas mueren por efecto de esas luces y tú igual vas a chamuscarte y yo me maravillo.

Estando en el colegio, fui con mucha emoción a coleccionar moscas “Drosófilas” para mi primer experimento en laboratorio de biología. Debo admitir que para aquél entonces ya te odiaba, pero no tanto como después de verte en el microscopio, que experiencia más espeluznante. Tienes pelos por todo el lomo, enormes ojos rojos y lo que es peor un hocico compuesto de labios, palpos maxilares y otra cantidad de asquerosidades que utilizas para chupar excrementos y cosas que no te pertenecen, como heridas y alimentos de humanos. Físicamente eres pura repulsión.

Si es que estas en este mundo para acelerar la descomposición de las cosas perecederas, entonces quédate esperando mis desperdicios en los recolectores de basura, no en mi plato, no en mi casa, no cercana a las heridas de mis amigos, aléjate de mi, no quiero tener que ver tu asquerosa materia nunca y lamentablemente sé que tendremos miles de encuentros más, pero estoy listo para acabar contigo cada vez que tenga la oportunidad y pondré mi grano de arena para acabar con ustedes, detestables, deplorables, vulgares, prosaicas y malditas moscas.

Se despide con desprecio,

Gustavo Sánchez C.